viernes, 10 de febrero de 2017

RELATOS DE OTRA EXPATRIADA POR EL MUNDO



Esta es la historia de amor protagonizada y contada por Ileana, una de las grandes amigas que esta vida nómade me dejó.
En el mes del amor,  los invito  a descubrir, que "no todos los príncipes azules llegan a caballo..." 


MI DESTINO (By Ileana).

Cada vez que tengo que contar la historia de como conocí a mi marido, pienso que las casualidades realmente no existen, que las cosas no se dan de una manera u otra por golpe de suerte o por azar… si creo en cambio, que tiene que ver con nuestro destino, con aquello que, sin saberlo y como consecuencia de lo que hemos ido haciendo en nuestra vida, está escrito.

A comienzos de 2012 con unas amigas decidimos que ya era hora de tomarnos vacaciones del otro lado del mapa y luego de pensarlo, ponernos de acuerdo y organizarlo volamos hasta Asia… un continente que particularmente me gusta mucho. Estuvimos en Tailandia, Vietnam, Singapur y como broche de oro India.
Por que India…. ? Simplemente porque era “MI” destino.
Y digo destino porque por distintas circunstancias llegamos a Pushkar, un pueblito perdido en el medio del estado de Rajastán. Y no fue casualidad que un pariente de Jen (una de mis amigas) trabajara justo allí y se pusiera en contacto con nosotras para invitarnos a conocer todo aquello…. mucha menos casualidad todavía…. que fuera compañero del español que mas tarde cambiaría mi vida para siempre.

Luego de visitar el famoso Taj Mahal en Agra y quedar sorprendidas ante tanta belleza de mausoleo y prueba de amor eterno, llegamos a Jaipur, una ciudad alocada y pintoresca, llena de ruido, polución y caos… aunque con mucho encanto .
 Allí nos encontramos con el tío de mi amiga, quien nos había comentado que eran un grupo de españoles trabajando desde hacía algunos años en la construcción de una autovía y estaban ansiosos por recibirnos y pasar unos días entre paseos en camellos, comidas y un poco de market indio. En realidad solo serian… 3 días.

Esa noche, ya listas para irnos a cenar, esperábamos a “los españoles”. Uno a uno fueron llegando y con ellos sus historias, sus acentos y su manera de ver y vivir la India… Faltaba el último… Y como en los cuentos que te cuentan de chica... tan solo al pasar la puerta supe que era el hombre de mi vida… mire a Jen y le dije “me enamore”. Eso fue la noche del 1 de Marzo de 2012.

Desde ese momento las famosas mariposas en la panza fueron reales, volví por unos instantes a tener 15 años y a sentir nervios que hacía mucho tiempo me había olvidado de como eran. Quería charlar con él, sentarme a su lado, no despegarme…. Era una adolescente de nuevo…

Como precisamente ya no era una adolescente necesité de la complicidad de mi amiga para que “el destino” me quisiera, sin que fuera obvio, cerca de aquel madrileño. Llegamos al hotel (en donde nos habían preparado una mesa bajo un cielo plagado de estrellas) y con mucho disimulo quedamos sentados uno al lado del otro (mas tarde me enteraría que el buscaba lo mismo que yo…. Eramos dos los adolescentes!) La noche fue la mas larga de todas las vacaciones y no quería que se terminara nunca. Su voz y su acento hicieron una especie de encantamiento conmigo, una de su frases que quedara como recuerdo para toda la vida es ….“sabes una cosa… tienes unos ojos preciosos” (que con acento español tiene una dulzura que me cuesta describir y aun hoy se me pone la piel de gallina al recordarlo). 
En el interés de conocer uno del otro nos contamos nuestras vidas y un poco más. En algún momento me tomó de la mano y me dijo que se iría conmigo a Argentina y fue después de eso cuando con una frase encontraría una vez más mi destino… “De ultima vengo yo a India”…. Y 7 meses y medio mas tarde esa frase se haría realidad.
Los siguientes dos días fueron de seducción, enamoramiento, tocar el cielo con las manos, pasear por las nubes y todas esas cosas que una nena piensa de pequeña en el momento de conocer a su príncipe azul…. Sólo que mi príncipe en lugar de venir en caballo blanco como el de los cuentos había llegado montado en un camello.
La despedida fue de telenovela, sin saber que iba a pasar al pisar suelo argentino de nuevo. Pero ya todo estaba escrito. El madrileño se encargaría, con éxito, de tácticas de persuasión basadas principalmente en no darme tiempo a pensar… sólo a sentir. Si pensaba… bueno no estaba en mi destino pensar en aquel momento….
Cómo describir los días posteriores a mi llegada…. Una vez más en las nubes. Mails donde el amor se caía de cualquier parte de la hoja, mensajes, ramos de flores, canciones y los pasajes para venir a verme en un mes y medio. Que! Siiiii….. se cruzó por tan solo 3 días océanos y continentes. Sólo para verme…. Y fue maravilloso.
Al tercer día ya en el aeropuerto sabiamos que yo dejaría todo y me iría con el a la India. Era decisión tomada. Comunicarlo a la familia, amigos, al jefe y a quien preguntase por qué tenía esa cara de felicidad todo el tiempo.
Al mes lo tenia de nuevo en Argentina pero esta vez para ir a Córdoba a conocer a mi familia (desde hacia 4 años vivía en Buenos Aires) y “pedir mi mano” a mi papá…. Que encantado de la vida estaba de que su hija se fuera a vivir a India con un hombre a quien apenas conocía (es que suena tan insensato!... pero fue así)
En agosto partí yo para Madrid para hacer lo mismo… conocer a su familia y a su pequeña hija Lola…. y una vez más este hombre me sorprendería…. En un pueblo llamado Ribadesella… bajo la luz de una luna gigante,  con Placido Domingo de fondo cantando “si nos dejan” y arrodillado con una cajita con un anillo dentro pidiéndome matrimonio….
A mediados de Octubre mis valijas se llenaron de amor, deseos, ilusiones, algunos miedos, mucho coraje y partí para India.
Después de eso, hubieron muchas historias más que unidas entre si arman nuestra vida juntos…. viajes, mudanzas, casamiento, más mudanzas y hoy somos una familia de 5… Javi, yo, Lola, Olivia y Lucia, todos agradecidos con ese maravilloso destino.





martes, 17 de enero de 2017

LAS MIL Y UNA VIDAS DEL EXPATRIADO

Como siempre dije, una vez que tomas la difícil decisión de partir de tu país de origen, pasas a ser de la raza llamada "expatriado", raza que solo la conocemos los que nos convertimos en ella sin siquiera saberlo..
Y así entramos en un mundo desconocido, con situaciones jamas imaginadas, personas que, de la nada, se transforman en nuestra familia, prejuicios que pasan a ser hábitos, y de a poco nos vamos acostumbrando a esta nueva vida, llena de nuevos destinos, lugares, valijas, mudanzas, despedidas...
Pero ser expat, es mucho mas que tener el pasaporte lleno de sellos, vivir viajando o tener chofer..
Ser expatriado, significa vivir mil vidas en una.
Ser expatriado significa aprender a desarraigarte como sea de todo, para que el sufrimiento no sea mayor al tener que partir otra vez..
Ser expatriado significa tener la habilidad de transformar cada nueva casa en tu nuevo hogar, pero a la vez no encariñarte , porque sabes que en unos años tendrás que dejarlo...
Ser expatriado significa que tu poder de adaptación supera los niveles normales, y que podes aprender a vivir tanto en el país mas difícil de Africa, como en Paris..
Porque lo importante, es sentirnos bien nosotros.
Y saber que el éxito o el fracaso de cada "nueva vida" que empezamos en el país que nos aloje, por mas hostil o perfecto que sea , solo depende de nosotros, y de la actitud con la que lo encaremos.
Y mas allá que el escenario pueda dificultar la adaptación  al nuevo destino, uno va juntando experiencia, y tratando de repetir aquellas cosas que resultaron claves en las "vidas pasadas"y evitando las poco fructíferas..
Y "solo" se trata de empezar de nuevo.. pero en otra cultura.. y arrancar a vivir esa nueva vida, y crearnos rutinas, y amigos nuevos, y conocer los lugares, sin pensar que en unos años , cuando tengas todo controlado y tu vida armada, te dirán nuevamente.."hay que mudarse otra vez"...
Es por eso que ser expatriado, es lograr un equilibrio entre la adrenalina y la ansiedad que genera el no saber donde estarás en unos años, y el lograr vivir como si fueras a quedarte siempre allí..
Ser expatriado es ser un afortunado. Afortunado de poder vivir tantas vidas como destinos te toquen.
Cuando me preguntan sobre mis experiencias mudándome tantas veces a países tan diferentes, hasta a mi me cuesta creer todo lo vivido.
Todo pasa tan rápido, que uno no tiene tiempo de sentarse a pensar en todo lo transitado.
En las millas recorridas, en las mudanzas realizadas, en las casas que vivimos, en las experiencias vividas..
Y es que en los últimos ocho años, vivimos en cuatro continentes diferentes. Cuatro vidas totalmente distintas. Cuatro escenarios opuestos todos entre si.
Y eso es lo hermoso de animarse a ser "ciudadano del mundo"...vivir mil vidas en una...